El Índice de Producción Industrial (IPI) marco una caída del 13,5% en su variación acumulada anual a abril. Según este indicador, publicado por el Indec, todos los sectores registraron fuertes caídas como textiles (-34%) o automotor (-37%) con excepción de alimentos y bebidas que se mantuvo sin cambios (+1%). Por su parte, el Índice Líder del CIF de la Universidad Torcuato Di Tella, marca una caída en mayo del 1,7% respecto del mes anterior y del 16,4% comparado con mayo de 2019.
El índice de movilidad de Google toma como referencia los datos base calculados en enero, y muestra un fuerte impacto en la actividad en el país que se condice con los indicadores analizados. Si se adopta como normal la situación de enero, el promedio nacional de las cinco categorías relacionadas con la actividad económica se redujo 32% a marzo, un 65% a abril, con cierta recuperación en mayo, al mostrar una caída de 58% respecto del mes base. En el caso de Tucumán, la tendencia es similar con caídas para marzo (-30%), abril (-60%) y una recuperación en mayo (-52%). Las estadísticas de actividad económica de la provincia en sus diferentes sectores son consistentes con estas bajas en los movimientos de las personas.
En Tucumán, el consumo de cemento mostró una caída del 30% en el acumulado de enero a abril, luego de una disminución del 29% en 2019. En abril de 2020 se consumieron 12.800 toneladas (tn), un 43% menos que las 22.500 tn de abril de 2019 y uno de los menores registros mensuales en la ultima década. La demanda de energía eléctrica también muestra una baja interanual. Los grandes usuarios industriales y comerciales bajaron su demanda un 31%, mientras que los comerciales lo hicieron en un 12%. En abril se patentaron 157 autos en la provincia; en mayo la cifra trepó a 730, mostrando una parcial recuperación. El acumulando entre enero y abril fue de 3.600, valor 47% menor al mismo período de 2019. Como parámetro, entre enero y abril de 2001 se patentaron 3.000 autos.
A nivel mundial “The EIU” de la revista The Economist espera una baja del PBI del 5% para 2020, siendo Latinoamérica una de las regiones mas golpeadas (-8%). Los pronósticos para Argentina del REM del Banco Central para el 2020 son sombríos con caídas del PBI del 10%, siendo el segundo trimestre el de mayor caída.
Si bien las circunstancias son distintas, en 2002 la caída del PBI nacional fue del 11%. El impacto en el Producto Bruto Geográfico (PBG) de Tucumán fue menor, pero igualmente catastrófico, con una disminución cercada al 8%. En mayo de 2002 en la provincia la tasa de desempleo llego a afectar al 23% de los trabajadores, la población debajo de la línea de pobreza alcanzó el 63,8%, mientras que la indigencia fue del 27%. Según los últimos datos publicados por el Indec, el 13,1% de los tucumanos están desempleados, mientras que la pobreza se ubica en 37% y la indigencia en 6,8%.
La cuarentena motivada por la covid-19 esta causando efectos similares a la crisis de 2001 en el crecimiento de la económica. Este daño ya está hecho. La duda es si los efectos en la pobreza y el desempleo serán similares. Si ese fuera el caso, el desempleo podría subir mas de 13 puntos duplicando la tasa actual. Dado que los trabajadores informales son los primeros en perder el empleo esto impactará en la tasa de informalidad que, para el cuarto trimestre de 2019, alcanzaba el 47%. A su vez, el impacto en la pobreza y la indigencia podrían ser desastrosos.
El tiempo de actuar es ahora. Es importante evitar los fundamentalismos dicotómicos y ubicar los problemas sociales y económicos al lado de los sanitarios. El Estado provincial y los referentes políticos de todos los colores deben actuar en este sentido. A pesar de ser obvio, esta situación ha mostrado que la riqueza es generada por los individuos con su esfuerzo y sus recursos. Buscar las soluciones vía aumento de impuestos llevará a mayor presión fiscal, menor inversión y consumo. El crecimiento económico vendrá de la mano de un aumento de la productividad y para eso se necesitan inversiones. Es prioritario que en la provincia nos diferenciemos del discurso populismo expropiador, anticapitalista y xenofóbico, y nos orientemos a recrear y fortalecer las instituciones.
Es una nueva oportunidad para reflexionar sobre las decisiones de política económica tomadas hasta ahora y crear un ambiente económico más competitivo que permita a la provincia liberar su potencial emprendedor.